Resumen: São Miguel do Oeste, en Brasil, reforzará la lucha contra el dengue instalando 162 “auditrampas” (trampas para huevos de mosquito) en distintos barrios. Esta red permitirá detectar las zonas con más riesgo y actuar antes de que haya más contagios.

Con más de 600 casos y una muerte confirmada este año, la ciudad busca mejorar la prevención y reducir criaderos. Las trampas se colocarán en casas con ayuda de los vecinos y luego se retirarán para su análisis.
Las autoridades insisten en que el dengue se puede prevenir si todos colaboran. Además, aclaran que el frío no mata al mosquito ni sus huevos, por lo que el riesgo sigue en invierno.
Nota Completa
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Ante un escenario sanitario preocupante, la ciudad de São Miguel do Oeste comenzará en agosto a implementar una nueva metodología para el control del mosquito Aedes aegypti, transmisor del dengue, zika y chikunguña. El municipio de Santa Catarina ya suma 604 casos de dengue y una muerte confirmada en lo que va de 2025, lo que motivó la adopción de medidas más eficientes.
La nueva estrategia, recomendada por el Ministerio de Salud de Brasil, consiste en la instalación de 162 ovitrampas —también conocidas como “auditrampas”— distribuidas estratégicamente por los barrios, con una distancia aproximada de 300 metros entre sí. Estas trampas capturan los huevos del mosquito, lo que permite a las autoridades mapear con mayor precisión las zonas de mayor riesgo y dirigir las acciones de control de manera focalizada.

“Cuantos más huevos encontremos en las trampas, mayor será la concentración de mosquitos en esa área. Vamos a enfocar nuestros esfuerzos en las regiones con mayor densidad», explicó Renério Luis Dill, coordinador del sector de control de enfermedades endémicas del municipio.
Cambio de enfoque: más precisión y prevención
Hasta ahora, São Miguel do Oeste contaba con apenas 63 trampas destinadas a la recolección de larvas. Con esta expansión de la red, se espera detectar de forma anticipada los focos de reproducción y reducir significativamente los contagios.
Dill subrayó la gravedad del problema: “El dengue no debería ser mortal, y sin embargo ya tuvimos una víctima fatal este año. Es una enfermedad que podemos prevenir con acciones cotidianas, eliminando los criaderos en casa y en los entornos urbanos”.

Para que el sistema funcione, será imprescindible la colaboración de los vecinos. Los equipos municipales visitarán los domicilios para solicitar permiso de instalación de las trampas en espacios techados y protegidos del sol y la lluvia, como garajes o sótanos. La instalación se realizará los jueves o viernes, y las trampas serán retiradas cinco días después, por lo que también se requerirá acceso al domicilio para su recolección.
“Pedimos a la comunidad que participe, que brinde espacio para esta red. Con el esfuerzo del equipo técnico y el compromiso ciudadano, vamos a tener mejores resultados y menos personas afectadas por el dengue”, remarcó Dill.
Además, el funcionario aseguró que esta red de ovitrampas se convertirá en la base de futuras estrategias de control de enfermedades transmitidas por el Aedes aegypti.
Derribando mitos: el frío no elimina al mosquito
Dill también desmintió un mito común: que el invierno mata al mosquito y a sus huevos. “Es falso. El frío ralentiza el desarrollo larvario, pero no elimina ni los huevos ni las larvas”, advirtió. Incluso relató que ha encontrado larvas vivas bajo capas de hielo en recipientes con agua acumulada.
El ciclo de vida del mosquito adulto puede reducirse en invierno, pero el riesgo de transmisión permanece activo, especialmente en lugares donde no se eliminan adecuadamente los criaderos.
Con esta nueva metodología, São Miguel do Oeste se suma a un enfoque más técnico y preventivo en la lucha contra el dengue. La eficacia de esta herramienta dependerá no solo del monitoreo sanitario, sino también del compromiso colectivo para erradicar al mosquito antes de que cause más víctimas.
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