Resumen: Desde enero de 2026, en Argentina se implementará un nuevo sistema de identificación individual para el ganado y una nueva forma de clasificar la carne en los frigoríficos. Este sistema, llamado “Traza”, permitirá seguir el recorrido de cada animal a lo largo de toda la cadena productiva, en tiempo real, y será accesible para todos los actores del sector.

Aunque este cambio será más fácil de aplicar en carne para exportación, hay dudas sobre su implementación en el mercado interno, donde aún se venden medias reses. Habrá un período de ajuste en 2026, y la información más completa llegará con la faena de terneros destetados ese año.
Nota Completa
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A partir del 1° de enero, además del inicio obligatorio del sistema de identificación individual del ganado, se pondrá en marcha un nuevo esquema de tipificación de la carne que genera expectativas en el sector productivo por la posibilidad de cobrar según la calidad del producto.
Así lo anunciaron funcionarios de la Secretaría de Agricultura en una reunión con representantes de la Mesa de Enlace y de asociaciones de criadores. Allí detallaron los principales cambios que comenzarán a regir en el arranque del próximo año, tanto en el seguimiento del ganado como en la clasificación de la carne en frigoríficos.

Uno de los avances más destacados es el inicio del sistema “Traza”, una plataforma digital a la que podrán acceder todos los actores de la cadena productiva. Esta herramienta permitirá conocer en tiempo real la ubicación y el destino de cada animal en los distintos movimientos de su ciclo productivo.
Además, cuando la hacienda llegue al frigorífico, se aplicará un nuevo modelo de tipificación, alineado con los estándares de países exportadores como Estados Unidos, Brasil o Australia. Según explicó Andrés Costamagna, de la Sociedad Rural Argentina, se medirán parámetros objetivos como el área del ojo de bife y la grasa dorsal, lo que permitirá determinar la calidad de la res y abrir la puerta al tan esperado “pago por calidad”.
“El sistema será más fácil de aplicar en la carne destinada a la exportación, donde ya se valoran esos datos y se realiza el desposte. Pero mientras en el mercado interno se siga comercializando por medias reses, será más difícil de implementar”, advirtió Costamagna. “Va a depender mucho de la voluntad del comprador y del poder de negociación que tenga el productor”, añadió.

Desde Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), Fernando Ferrari también participó del encuentro y remarcó que con este sistema se dejará atrás la tipificación basada en la dentición del animal. “Va a permitir no solo valorar mejor la carne, sino también rastrear problemas sanitarios y conocer con precisión el historial productivo de cada animal”, señaló.
Ferrari comentó que ya se realizaron pruebas piloto sobre la medición de calidad, pero que el sistema tendrá un período de ajuste durante todo el año próximo. La información más robusta comenzará a recabarse con la faena de los terneros que se desteten en 2026, que llegarían a los frigoríficos recién hacia fines de ese año.
Respecto al nuevo sistema de identificación del ganado, los funcionarios aclararon que será de tipo numérico, descartando el formato alfanumérico que había generado preocupación en algunos sectores. También admitieron que aún hay aspectos pendientes de definición, como los procedimientos a seguir si un animal pierde alguno de los dispositivos de identificación (tarjeta o botón), entre otros detalles técnicos que todavía están en evaluación.
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