Resumen: Para cuidar la próxima cosecha de maíz, el Gobierno y entidades del agro relanzaron la Red Nacional de Monitoreo de la Chicharrita del Maíz. Esta red sirve para detectar la presencia del insecto que transmite una enfermedad llamada “achaparramiento”, la cual causó muchas pérdidas en la última campaña. La presentación oficial se hizo en la Exposición Rural de Palermo, junto con un balance del primer año de trabajo.

Durante el primer año, se instalaron 500 trampas en 14 provincias para seguir la actividad del insecto. Los resultados ayudaron a tomar mejores decisiones para controlar la plaga, como eliminar el maíz guacho, elegir bien los híbridos y respetar las fechas de siembra. Las entidades que participan acordaron seguir monitoreando y estudiar cómo influyen el clima y el comportamiento del insecto.

Sin embargo, la amenaza sigue. Si bien bajó la cantidad de chicharritas en el NOA y el Litoral, aumentó en el NEA y la región pampeana. En algunas localidades, como Quimilí (Santiago del Estero), se encontraron niveles récord de insectos. Este avance representa un gran riesgo para el maíz y obliga a seguir trabajando en conjunto para proteger la producción.


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Con el foco puesto en asegurar la próxima campaña agrícola, el Gobierno Nacional y las entidades del sector agropecuario pusieron en marcha la segunda etapa de la Red Nacional de Monitoreo de la Chicharrita del Maíz. Esta red, conformada por instituciones públicas y privadas, tiene como objetivo principal ofrecer datos concretos sobre la presencia de Dalbulus maidis, vector del espiroplasma que provoca el achaparramiento del maíz, una enfermedad que generó importantes pérdidas en la última campaña.

La presentación formal de esta nueva etapa se realizó en el marco de la 137° Exposición Rural de Palermo, donde se presentaron también los resultados del “Taller de Balance del Cierre del Primer año de la Red Nacional de Monitoreo para el Achaparramiento del Maíz y Estrategias para la Campaña del 2025/2026”.

Durante el primer año de trabajo, la red generó 21 informes quincenales entre mayo de 2024 y junio de 2025, a partir de datos recabados por 500 trampas distribuidas en 14 provincias maiceras. Esta labor permitió conocer en detalle la dinámica poblacional de la chicharrita y diseñar respuestas más precisas para contener su avance.

En ese sentido, los especialistas que integran la red –entre ellos representantes de MAIZAR, AAPRESID, INTA, SENASA, CONICET, EEAOC, CASAFE, AACREA, AAPPCE y la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca– coincidieron en la necesidad de seguir fortaleciendo el trabajo conjunto. Se destacó que esta iniciativa aportó certidumbre a los productores y contribuyó a moderar la caída de la superficie sembrada de maíz, golpeada por la propagación de la enfermedad.

Uno de los focos del taller fue el análisis del comportamiento del vector y del patógeno que transmite, el Spiroplasma kunkelii. Se discutieron modelos de manejo de emergencia y se hizo especial énfasis en eliminar el maíz guacho, fuente de refugio para la plaga, en la selección cuidadosa de híbridos y en el respeto de las fechas de siembra como herramientas fundamentales para reducir el impacto del espiroplasma.

Además, se delinearon las proyecciones a futuro. Las entidades acordaron mantener el monitoreo con trampas, continuar evaluando el rol del clima en la dinámica del insecto y estudiar la evolución del comportamiento poblacional de la chicharrita. Estas acciones buscan ofrecer a los productores información clave para la toma de decisiones en un contexto de creciente presión sanitaria.

Pese a los avances, el más reciente informe de la Red Nacional de Trampas de Monitoreo reveló que la amenaza de la chicharrita persiste. Si bien se detectó una disminución en las poblaciones de D. maidis en el NOA y el Litoral, se advirtió un aumento en el NEA y en la región pampeana, lo que enciende señales de alerta para la planificación de la campaña 2025-2026.

En el NEA, el 53% de las localidades relevadas presentaron densidades superiores a los 100 adultos por trampa, y el 13% registró valores alarmantes, con más de 500 individuos capturados. La localidad más afectada fue Quimilí, en Santiago del Estero, donde se contabilizaron 2050 adultos por trampa, el pico más alto registrado en todo el país.

A pesar de las bajas temperaturas registradas en algunos puntos del territorio, no se observó un efecto modulador significativo sobre las capturas de adultos, lo que sugiere que la plaga ha desarrollado cierta resistencia a las condiciones adversas.

El avance de la chicharrita del maíz y del espiroplasma que transmite representan uno de los mayores desafíos sanitarios para el cultivo de maíz en la Argentina. En este contexto, el monitoreo constante y la coordinación entre el sector público y privado aparecen como herramientas clave para anticiparse a los brotes, reducir daños y dar un marco de previsibilidad al productor.

Con la campaña 2025-2026 en el horizonte, la continuidad y el fortalecimiento de esta Red Nacional de Monitoreo se presenta como una de las principales apuestas para revertir la tendencia negativa, proteger los rendimientos y preservar la competitividad de uno de los cultivos más importantes del país.

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