Resumen: El clima es clave para los productores argentinos, especialmente cuando se acerca la siembra de la campaña gruesa. Hasta junio, el clima estuvo en una fase neutral del fenómeno ENSO (ni El Niño ni La Niña), con temperaturas del océano Pacífico cercanas al promedio. La NOAA (agencia climática de EE.UU.) estima que esta neutralidad continuará al menos hasta agosto, y tal vez hasta octubre.

Más adelante, algunos modelos como el de América del Norte (NAM) prevén una posible llegada de La Niña hacia la primavera, aunque no con la intensidad suficiente para ser confirmada por completo. La Niña suele traer menos lluvias en el este argentino y sur de Brasil, lo que puede afectar cultivos como la soja. Las regiones más en riesgo son el norte de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba, el Litoral y parte del NEA.

Por otro lado, el sur argentino podría recibir más lluvias y nevadas, lo que también genera desafíos, especialmente en áreas montañosas. En resumen, hay incertidumbre entre si seguirá un clima neutral o se instalará La Niña, por lo que los productores deben estar atentos a los próximos informes y adaptar sus estrategias de cultivo según cómo evolucione el clima.


🌤️

Como sucede habitualmente, a esta altura del año pocas cosas interesan más al productor argentino que conocer las proyecciones climáticas que acompañarán el escenario de la gruesa. Las estrategias a desarrollar dependen de esa información.

El balance a la fecha parece claro. Hasta fines de junio pasado el ENSO se mantuvo neutro, con temperaturas superficiales del mar (TSM) cercanas a la media en la mayor parte del océano Pacífico ecuatorial. Los últimos valores semanales del índice de TSM oscilaron entre 0,0 °C y +0,4 °C. Las anomalías de la temperatura subsuperficial fueron ligeramente positivas y prácticamente sin cambios con respecto al mes anterior.

En cuanto a las anomalías de viento sobre el Océano Pacífico ecuatorial oriental y central, puede decirse que provinieron del este en umbrales bajos y del oeste en niveles altos. Considerando en conjunto todas estas variables, resulta razonable que el sistema acoplado océano-atmósfera en el Pacífico tropical reflejara un ENSO-neutral.

El punto es cómo sigue esta historia. El Centro de Predicciones Climáticas de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por su sigla en inglés) estima una probabilidad cercana al 90% de que las condiciones neutrales se prolonguen hasta agosto próximo y un 56% de que persistan hasta octubre. Sin embargo, se prevé que los vientos alisios del este se intensifiquen el próximo mes, lo que podría presagiar la llegada de temperaturas más frías.

En resumen, para la NOAA es factible que se mantenga un ENSO neutral hasta fines de nuestro invierno Posteriormente, la probabilidad de condiciones de La Niña aumenta, pero se ubica prácticamente con las mismas chances de un ENSO neutral.

Por su parte, el análisis del Instituto Internacional de Investigación para el Clima y la Sociedad (IRI, por su sigla en inglés) indica que es posible que persista un ENSO neutral durante nuestro verano 2025/26. En cambio, el Conjunto Multimodelo de América del Norte (NAM, por su siga en ingles) favorece el inicio de las condiciones de La Niña durante la próxima primavera, aunque con una duración menor que la requerida por la NOAA de cinco temporadas consecutivas superpuestas de tres meses.

Según definen los especialistas, “La Niña es un fenómeno oceánico caracterizado por el enfriamiento de las aguas superficiales de la parte central y oriental del Pacífico ecuatorial y por cambios en la circulación atmosférica tropical, lo que repercute en los regímenes de temperatura y precipitaciones en diversas partes del globo, incluida América del Sur”. Se sabe, en esta parte del planeta las consecuencias se vinculan con secas de variada intensidad en la mitad este de la Argentina y el sur de Brasil.

Precisamente en el vecino país se han encendido algunas alarmas, por ahora en tono precautorio. Los meteorólogos explican que si fuese una Niña lo que le espera a la próxima campaña de soja en el vecino país, los riesgos se limitan a Rio Grande do Sul, Paraná y Santa Catarina, que podrían recibir lluvias irregulares e inferiores a la media.

“No se descarta que, entre noviembre y febrero, áreas de Rio Grande do Sul puedan presentar algunos períodos de seca, con duración entre 20 y 30 días”, comenta un conocido especialista, que recomienda esperar nueva información para comprobar si está cayendo la temperatura en el Pacífico ecuatorial o bien se trata de un fenómeno que no alcanza a ser registrado.

El comentario le cabe a la Argentina, donde el perjuicio se manifestaría mayormente en el norte de Buenos Aires, la provincia de Santa Fe, el sudeste de Córdoba, el Litoral y parte del NEA. En contraposición, algunas áreas del sur argentino, como la Patagonia, podrían experimentar un aumento en las lluvias y nevadas, lo que también implica riesgos, especialmente en zonas de montaña por acumulación de nieve y posibles aludes.

En resumen, por ahora el fin de la primavera y el próximo verano proyectan una pelea cuerpo a cuerpo entre un fenómeno Neutral y una nueva Niña. Esta aparente paridad obliga a seguir de cerca la evolución de los informes derivados de los organismos e institutos vinculados con proyecciones climáticas. Y desde luego poner en marcha las estrategias más adecuadas para llegar a buen puerto con los esquemas agrícolas planteados.

🌤️🌤️🌤️

Deja un comentario

más entradas