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En medio del olor a campo, los bramidos y la parafernalia empresarial que vistió a la última Expo Rural de Misiones, un stand pequeño llamó la atención no por el tamaño, sino por la historia detrás de sus botellas. Allí estaba Roberto, de Santa Ana, con su marca Halcones del Sur, ofreciendo al público cervezas artesanales y un producto menos frecuente en las ferias locales: el hidromiel.
“Lo que yo elaboro son cervezas artesanales y, por otro lado, hidromiel, que no es cerveza, no es un trago, es un vino”, explicó Roberto, con el tono paciente de quien sabe que está abriendo un universo distinto para muchos curiosos que se acercan a su mesa. En su voz se percibía el orgullo por trabajar con insumos misioneros. Entre sus ingredientes se encontraban la malta, lúpulo, levadura, miel local y, sobre todo, la creatividad de transformar materias primas en sabores nuevos.

Su propuesta busca romper el molde de lo “tradicional”: cervezas herbales con hierbas locales, suaves y con apenas dos grados de alcohol, ideales para quienes se alejan de lo amargo y buscan algo más liviano. El hidromiel, en cambio, ofrece otra experiencia: “Sirve para acompañar comidas, postres o simplemente para tener algo distinto mientras uno maratonea una serie”, comentó.
Una manera de mostrar que Misiones tiene mucho más que yerba o té en su paleta de sabores.
Una marca con memoria
Pero Halcones del Sur no es solo un nombre pintoresco. Tiene un trasfondo cargado de memoria y argentinidad. Roberto lo eligió como homenaje a Los Halcones, el grupo de ataque que combatió en Malvinas. “El logo es un halcón con las garras abiertas, frenando para atrapar a su presa. Detrás está el sol de nuestra bandera iluminando el camino, y arriba una cruz: por el Creador, por los caídos, por el Atlántico Sur”, relató.

“Hay más de mil familias argentinas que tienen un héroe en su casa. Es una forma de recordarlos, de resaltar lo nuestro”, remató. Además, aclaró que el nombre también se debe a que las marcas siempre miran para afuera, portando nombres que no pertenecen al dominio local y a lo que él denomina argentinidad.
Mientras en los corrales se discutía la genética animal y en los stands los empresarios mostraban maquinaria de última generación, la propuesta de Roberto se sintió como una bocanada distinta: el de los emprendedores que, sin más armas que la pasión y el ingenio, intentan abrirse camino en un mercado saturado de estereotipos. Halcones del Sur puso sobre la mesa la idea de que, se puede brindar por lo nuestro y, de paso, recordar que la argentinidad también se bebe.
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