Resumen: La cosecha de yerba mate registró en julio un récord histórico con más de 190 millones de kilos de hoja verde procesados y exportaciones que alcanzaron 6,5 millones de kilos en un solo mes. Las proyecciones para fin de año superan los 50 millones de kilos enviados al exterior, consolidando el crecimiento en los mercados internacionales.

Sin embargo, el aumento de producción no se traduce en beneficios para los pequeños y medianos productores. Con un precio promedio de $280 por kilo de hoja verde, los costos de cosecha y transporte reducen el ingreso neto a apenas $90 en muchos casos, muy por debajo de los gastos reales. Esto llevó a la Mesa Asesora Yerbatera a solicitar la declaración de “emergencia yerbatera” y denunciar que más de 35.000 familias están afectadas.

Mientras tanto, el consumo interno mostró su peor desempeño en cinco años, en contraste con las exportaciones, que crecen y se concentran en pocas empresas como Kabour, Amanda, Piporé y Las Marías. Para los productores chicos, la situación es crítica: pese a los récords productivos y exportadores, advierten que trabajan a pérdida por segundo año consecutivo y corren riesgo de desaparecer sin medidas de apoyo.


🌿

La cosecha de yerba mate alcanzó en julio un récord histórico al superar los 190 millones de kilos de hoja verde ingresados a la industria. También las exportaciones marcaron un hito al despachar 6,5 millones de kilos en un solo mes, con proyecciones que anticipan un cierre de año por encima de los 50 millones. Sin embargo, lejos de la euforia que sugieren los números, los pequeños y medianos productores mantienen la preocupación por los bajos precios que reciben por su materia prima.

El dato más llamativo fue el salto en la cosecha: en julio se procesaron 190.032.380 kilos, lo que implica un incremento del 42% respecto de junio y un 8% más que el mismo mes del año pasado, que hasta ahora ostentaba el récord.

La explicación, según referentes del sector, está en la necesidad de los productores de generar ingresos para cubrir gastos, sumada a la imposibilidad técnica de dejar sin cortar un yerbal más de dos zafras.

“Los yerbateros que el año pasado no levantaron por disconformidad con los precios, este año se vieron obligados a cosechar. Entre tirar la producción o juntar unos pocos pesos, optaron por lo último”, graficó un dirigente yerbatero.

El contraste aparece al analizar los precios. Hoy el valor promedio de la hoja verde ronda los 280 pesos por kilo, pero al descontar los costos de cosecha y los aportes gremiales, a un productor le quedan apenas 170 pesos por kilo. La situación se vuelve más crítica para quienes contratan prestadores de servicios para la tarefa y el transporte: en ese caso, el ingreso neto cae a 90 pesos por kilo, muy por debajo de los costos reales de producción.

Frente a este escenario, la Mesa Asesora Yerbatera presentó este martes una nota al gobernador Hugo Passalacqua solicitando que se declare la “emergencia yerbatera”. En el escrito, los productores advirtieron que la desregulación del mercado impulsada por el Gobierno Nacional a fines de 2023 y la sobreoferta derivada de las cosechas récord “provocaron una caída en el precio que golpea a más de 35.000 familias entre productores y tareferos”.

Según expresaron, la crisis se refleja también en los pueblos del interior: “La caída de los ingresos en el sector repercute en la actividad económica de los municipios. A ocho meses de iniciada la cosecha, los precios no han mejorado y los productores trabajan a pérdida por segundo año consecutivo”, señalaron en el documento.

Mientras tanto, el consumo interno de yerba mostró una desaceleración en julio, con el peor desempeño de los últimos cinco años. No obstante, en el acumulado de los primeros siete meses del año se observa una leve recuperación respecto a 2024.

Donde sí se sostiene un crecimiento sostenido es en las exportaciones, con un aumento cercano al 30% en comparación al año pasado. El negocio, sin embargo, está concentrado en pocas manos: el grupo Kabour (Andresito), La Cachuera (Amanda), Piporé y Las Marías concentran gran parte de los envíos al exterior.

Los números de récord, por ahora, contrastan con la realidad de base. Como remarcan los propios productores, la bonanza exportadora y la sobreproducción no se traducen en un beneficio para quienes sostienen el cultivo.

“Los molinos y las grandes empresas exportadoras ganan, pero el productor chico está en la cornisa. Si no hay medidas urgentes, muchos van a desaparecer”, advierten en el sector.

🌿🌿🌿

Deja un comentario

más entradas