Resumen: El cierre del mercado estadounidense para la carne vacuna de Brasil, tras la decisión de Donald Trump de aplicar un arancel del 76 %, obligó al principal exportador sudamericano a redireccionar sus ventas. China se consolidó como destino central y México emergió como alternativa clave gracias al programa PACIC, que permite importar alimentos sin aranceles. En paralelo, Argentina absorbió una parte menor del excedente, principalmente en hamburgueserías.

La salida de Brasil dejó un vacío estimado en 400 mil toneladas anuales en el mercado de EE. UU., donde los precios alcanzan valores récord. Sin embargo, la Argentina ha capitalizado poco esta oportunidad frente a competidores como Australia, Uruguay y Paraguay. En el dilema global, China garantiza volúmenes altos pero a precios bajos, mientras que Estados Unidos ofrece márgenes excepcionales pero está cerrado para Brasil.

En lo que va del año, Argentina exportó 376.245 toneladas de carne, un 14,5 % menos en volumen interanual, aunque con una facturación 17,6 % superior por efecto de precios internacionales. Los cortes congelados sin hueso, con China como principal destino, crecieron cerca del 40 %. Al mismo tiempo, el mercado interno mostró firmeza: la vaca conserva subió un 50 % en dos meses y alcanzó sus máximos de 2025 en dólares, impulsada por la demanda china y una menor oferta estacional.


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Con agosto ya finalizado, comienzan a verse los primeros impactos de la decisión de Donald Trump de aplicar un arancel superior al 76 % a la carne vacuna de Brasil, lo que dejó al principal socio del Mercosur fuera del mercado estadounidense. El movimiento obligó a Brasil a reubicar rápidamente sus ventas externas, con consecuencias que no pasan inadvertidas para el resto de los exportadores globales.

La primera respuesta de Brasil fue redoblar su presencia en China, destino que ya concentraba más de la mitad de sus envíos. En paralelo, avanza con fuerza en México, donde podría más que duplicar los USD 250 millones exportados en 2024. El interés mexicano se vincula con el Paquete Contra la Inflación y la Carestía (PACIC), que elimina aranceles de importación de alimentos básicos con el fin de moderar la inflación interna. El desafío para Brasil es que dicho programa se renueva cada año, lo que introduce un factor de incertidumbre.

Para afianzar su ingreso, el gobierno brasileño acordó con México la inspección de 14 plantas frigoríficas adicionales, que se sumarían a las ya habilitadas, elevando a 49 el total de establecimientos con permiso para exportar carne vacuna hacia ese destino.

Aunque de menor escala, la Argentina también aparece como un comprador para parte del excedente. El embajador brasileño en Buenos Aires, Julio Bitelli, reconoció que “la carne brasileña encuentra mercado en las hamburgueserías argentinas”, principalmente con cortes magros que ya no tendrán salida en Estados Unidos.

Sin embargo, este tipo de ventas se mantiene en un plano marginal. En julio, los principales destinos de Brasil fueron China (51,2 %), Estados Unidos, México, Rusia y la Unión Europea. Tras la entrada en vigor de las sanciones, Estados Unidos cedió posiciones en agosto, cuando el podio de compradores quedó integrado por China, México, Rusia y Chile.

El mercado estadounidense presenta precios récord: un novillo en pie supera los USD 5/kg, en gancho trepa por encima de USD 8/kg, y un ternero de invernada ronda los USD 10/kg. Según Ignacio Iriarte, la salida de Brasil dejó un vacío de unas 400 mil toneladas anuales. Pese a este escenario excepcional, la Argentina es hasta ahora el país que menos ha capitalizado la oportunidad frente a competidores como Australia, Uruguay y Paraguay.

El dilema actual del comercio internacional de carne vacuna se resume en dos polos: China, con altos volúmenes pero precios más bajos, y Estados Unidos, con valores extraordinarios pero ahora cerrado a Brasil.

De acuerdo con datos del Rosgan, entre enero y julio la Argentina exportó 376.245 toneladas peso producto, por un valor de USD 1.943 millones. En comparación interanual, se observa una caída del 14,5 % en volumen, pero un incremento del 17,6 % en facturación gracias a la suba de precios internacionales.

El valor promedio de la tonelada exportada trepó de USD 3.835 en 2024 a USD 5.165 en 2025, un alza del 35 %. Los cortes frescos y refrigerados mejoraron un 23 % interanual, mientras que los congelados sin hueso —con China absorbiendo el 76 % de esos embarques— registraron aumentos cercanos al 40 %.

Pese a ello, en julio las ventas argentinas a China mostraron una baja del 7 % respecto de junio, tendencia que podría haberse profundizado en agosto por la presión comercial de Brasil en el mercado asiático. De hecho, ese mes las exportaciones brasileñas a China crecieron un 18 % respecto del mes anterior, consolidando un aumento del 15 % en el primer semestre frente a 2024.

En el mercado interno, la vaca conserva subió 50 % en dos meses y alcanzó su mayor valor en dólares desde fines de 2023. “La vaca gorda también se ha movido en alza. Son mejoras importantes en términos reales”, apuntó Iriarte. En general, las categorías de vacas se ubican hoy en los niveles más altos de 2025, apuntaladas por un mejor tipo de cambio para exportar, compras chinas más activas y una menor oferta estacional.

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