Resumen: La Fiscalía de Brasil imputó al diputado Eduardo Bolsonaro por el delito de coacción, al considerar que ejerció presiones desde Estados Unidos para beneficiar a su padre, Jair Bolsonaro, condenado a 27 años de prisión por planear un golpe de Estado tras las elecciones de 2022. Según el Ministerio Público, el legislador habría amenazado a autoridades judiciales con eventuales sanciones de Washington si el juicio no resultaba favorable al expresidente.

La decisión judicial se conoció el mismo día en que Estados Unidos anunció un nuevo paquete de sanciones contra Brasil. Bajo la Ley Magnitsky, el gobierno de Donald Trump incluyó a Viviane Barci, esposa del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, y a la consultora Lex, controlada por familiares de Barci de Moraes. También se revocaron visas a varios funcionarios y exmagistrados vinculados al tribunal, lo que alimenta tensiones diplomáticas.
Desde Estados Unidos, Eduardo Bolsonaro reaccionó a la imputación y vinculó el caso con las medidas de Washington. “Esto subraya que la persecución política continúa. Pero es una pérdida de tiempo: no nos dejaremos intimidar”, escribió en redes sociales. El juez Moraes, en tanto, repudió las sanciones contra su familia y las calificó de “violación a la soberanía de Brasil y a la independencia judicial”.
La fiscalía de Brasil imputó este lunes al diputado Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, por el delito de coacción, al considerar que ejerció presiones desde Estados Unidos para favorecer a su padre, recientemente condenado a 27 años de prisión por planear un golpe de Estado tras las elecciones de 2022.
Según el Ministerio Público, el legislador habría amenazado a autoridades judiciales y de otros poderes con la posibilidad de que Washington impusiera sanciones contra Brasil si el proceso judicial contra su padre no terminaba de manera favorable. Las amenazas fueron calificadas como “inequívocas y consistentes”, con el objetivo de “subordinar los intereses de la República y de la colectividad a sus propios designios personales”.
Sanciones desde Washington
La imputación coincidió con un nuevo paquete de sanciones anunciado por Estados Unidos contra Brasil. El gobierno de Donald Trump ya había aplicado en julio un arancel del 50% a exportaciones brasileñas, al calificar el proceso judicial contra Bolsonaro como una “caza de brujas”.
Esta vez, las medidas alcanzaron a Viviane Barci, esposa del juez de la Corte Suprema Alexandre de Moraes, quien presidió el juicio contra el expresidente. También se sancionó a la consultora Lex – Instituto de Estudios Jurídicos, con sede en San Pablo, controlada por Barci de Moraes y otros familiares.
Las sanciones fueron aplicadas bajo la Ley Magnitsky, que desde 2012 permite a Estados Unidos imponer restricciones financieras a extranjeros acusados de corrupción o violaciones a los derechos humanos. La medida bloquea cualquier actividad económica de Lex con ciudadanos o empresas estadounidenses.
El juez Moraes repudió la decisión: “La ilegal y lamentable aplicación de la Ley Magnitsky a mi esposa violenta el derecho internacional, la soberanía de Brasil y la independencia judicial”.
Revocación de visas
En paralelo, Washington también revocó la visa del defensor general del Estado, Jorge Messias, así como las de varios exfuncionarios y asesores judiciales, entre ellos el exprocurador general José Levi, el exjuez electoral Benedito Goncalves, el juez auxiliar Airton Vieira y el exasistente electoral Marco Antonio Martin Vargas. Todos han estado vinculados a la Corte Suprema o han sido colaboradores cercanos de Moraes, lo que refuerza la percepción de que las represalias tienen un destinatario directo.
Messias, al ser consultado por la prensa, minimizó la decisión: “Recibo sin recelo la medida dirigida contra mí”, señaló.
La reacción de Eduardo Bolsonaro
Desde Estados Unidos, Eduardo Bolsonaro reaccionó a la imputación y vinculó directamente su caso con las nuevas sanciones: “Esto subraya que la persecución política continúa. Pero es una pérdida de tiempo: no nos dejaremos intimidar”, escribió en su cuenta de X.
La crisis añade tensión a la relación bilateral en un momento en que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva ya había advertido en una carta publicada en The New York Times que las medidas de Washington “son no solo equivocadas, sino peligrosas para la soberanía brasileña”.





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