Resumen: La mancha amarilla volvió a afectar los cultivos de trigo y preocupa a los productores. Esta enfermedad, causada por un hongo, daña las hojas y puede reducir hasta un 20% el rendimiento si no se controla a tiempo. Se desarrolla con humedad y temperaturas templadas, y puede permanecer en los restos de cultivos anteriores.

Los especialistas explican que los primeros síntomas aparecen como manchas amarillas o marrones en las hojas, que luego se expanden y reducen la capacidad de la planta para producir granos. Para evitar pérdidas, recomiendan usar semillas sanas, elegir variedades resistentes y mantener una buena rotación de cultivos.
También aconsejan aplicar fungicidas en el momento justo, aunque advierten que el hongo ha desarrollado resistencia a algunos productos. Por eso, destacan que la mejor estrategia es un manejo integrado que combine prácticas agrícolas cuidadosas, monitoreo constante y el uso responsable de químicos.
Nota Completa
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La mancha amarilla, una de las enfermedades foliares más comunes y dañinas del trigo, volvió a aparecer con fuerza en esta campaña, encendiendo señales de alarma entre los productores. Causada por el hongo Pyrenophora tritici-repentis, afecta principalmente las hojas y puede desarrollarse en etapas tempranas del llenado de granos, provocando pérdidas de rendimiento que, en casos severos, alcanzan hasta el 20%.
“Es una enfermedad recurrente que aparece todos los años en las zonas de producción, especialmente si hay variedades susceptibles”, explicó Cristina Palacio, directora del Laboratorio de Sanidad y Biotecnología Vegetal SIEF.

Según la Red de Manejo de Plagas (REM), el patógeno no solo afecta al trigo, sino también a otros cereales como cebada y centeno, y puede sobrevivir en el rastrojo del año anterior. Su propagación se ve favorecida por el viento o la lluvia, y las condiciones de humedad y temperaturas templadas (entre 18 y 28°C) crean un ambiente ideal para su desarrollo.
Los primeros síntomas se manifiestan como manchas amarillentas o castañas en las hojas inferiores, que luego se expanden hacia la parte superior. “El mayor riesgo ocurre cuando progresa hacia las hojas superiores, como la hoja bandera y sub-bandera, que aportan más del 70% del rendimiento final”, señalaron desde la REM. A medida que las lesiones se extienden, la planta pierde superficie fotosintética y su capacidad para generar biomasa, reduciendo drásticamente la producción.
Palacio advirtió que “valores de severidad mayores al 30 o 40% pueden ocasionar pérdidas de rendimiento de hasta 20%”. Por eso, subrayó la importancia de un manejo preventivo que combine diferentes estrategias.
Principales recomendaciones
Entre las principales recomendaciones, la especialista destacó el uso de semillas de alta sanidad y la realización de análisis fitopatológicos antes de la siembra, en especial si se trata de semillas propias. También aconsejó elegir cultivares con buen comportamiento sanitario y mantener una rotación adecuada de cultivos, para evitar la persistencia del inóculo en el suelo.
El uso de fungicidas sigue siendo una herramienta clave, aunque los especialistas advierten sobre la aparición de resistencias en el patógeno. Desde la REM recordaron que “el 90% de los aislamientos del hongo posee la mutación G143A, que confiere resistencia total a las estrobilurinas”. Por ello, recomendaron revisar los ingredientes activos utilizados y considerar alternativas dentro de otras familias químicas.

En el caso de los triazoles, se observó una menor eficacia en productos como el ciproconazole y el tebuconazole, aunque todavía existen opciones efectivas. Las carboxamidas, en cambio, mantienen buena sensibilidad y ofrecen resultados sólidos en el control de la enfermedad.
Finalmente, los especialistas insistieron en la necesidad de monitorear el cultivo de forma constante y aplicar fungicidas en el momento óptimo. “La solución no reside en una única herramienta, sino en un manejo integrado de enfermedades (MIE) que combine prácticas culturales, monitoreo permanente y un uso racional de fungicidas”, concluyeron desde la REM.
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