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Cada miércoles, entre las 9:30 y las 10:30, el grupo se reúne para compartir mate, intercambiar ideas y visibilizar sus demandas, porque según Jurema Fernandes dos Santos, miembro de la ATE de San Pedro: “No todos pueden marchar, algunos tienen problemas de salud o de movilidad. Por eso elegimos la mateada. Es una forma tranquila, pero firme, de hacernos escuchar”.



Entre los principales reclamos se encuentran el aumento de las jubilaciones, el acceso a la medicación gratuita, y la restitución de la ley de moratoria previsional. Fernandes advirtió que “un jubilado hoy está por debajo de la línea de pobreza” y remarcó que “para no ser pobre, la jubilación debería rondar el millón cien”. Según señaló, los ingresos actuales “no alcanzan para nada, estamos ya por debajo de la indigencia”.
La dirigente también cuestionó la eliminación del beneficio de los medicamentos gratuitos para jubilados, medida que calificó como “un golpe directo al bolsillo y a la salud de quienes más lo necesitan”. En relación a la caja previsional, aseguró que “se está manoseando el dinero de los aportantes” y que eso pone en riesgo las futuras jubilaciones.
Quienes trabajan en el campo también merecen una jubilación
Otro de los puntos centrales del reclamo es la moratoria. Fernandes recordó que esta ley permitía acceder a una jubilación a quienes trabajaron toda su vida sin haber podido realizar aportes formales. “Hay personas que trabajaron en el campo o en sus casas, que no hicieron aportes, pero que trabajaron toda la vida. Si se elimina la moratoria, quedan sin el derecho a jubilarse”, señaló, advirtiendo que eso dejaría a muchos “sin una mínima seguridad en la vejez”.

Más allá de los reclamos, la mateada tiene también un sentido de comunidad. “La unión hace la fuerza”, expresó Fernandes, quien insistió en que el espacio es abierto a todos los jubilados y pensionados “sin distinción de color político, ni de origen”.
“Nos quieren dividir, pero nosotros creemos en la unión. Sólo así podemos resistir y defender lo que es nuestro”, afirmó. En ese espíritu, cada mate compartido se transforma en un símbolo de resistencia y de esperanza para los jubilados que, semana a semana, buscan hacerse oír desde la plaza de San Pedro.
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