Resumen: La caída del precio de la hoja verde comenzó a impactar sobre uno de los sectores menos visibles del agro: la venta de maquinaria agrícola. Empresas proveedoras aseguran que pasaron de comercializar alrededor de cinco equipos por mes a apenas una unidad cada dos meses, debido a que los productores postergaron la renovación de tractores e implementos por la pérdida de rentabilidad.
Mientras el mercado nacional mostró una recuperación durante el primer trimestre de 2026, en Misiones la inversión continúa paralizada. Algunas empresas diversificaron su actividad hacia maquinaria vial para sostener las ventas y, en casos puntuales, cooperativas adquirieron maquinaria y se las dieron a productores por pagos en hoja verde.
Nota Completa
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La recuperación que comenzó a mostrar el mercado argentino de maquinaria agrícola todavía no llegó a Misiones. Mientras los patentamientos nacionales crecieron durante el primer trimestre de 2026 impulsados por mejores condiciones de financiamiento y una mayor actividad comercial, en la provincia las empresas proveedoras describen un escenario completamente distinto: productores que postergan inversiones, concesionarios que buscan nuevos mercados y operaciones que solo logran concretarse mediante esquemas de financiamiento alternativos.
Las cifras nacionales muestran un cambio de tendencia. Entre enero y marzo se patentaron 1.291 máquinas agrícolas, un 5,3% más que en igual período de 2025. El crecimiento estuvo encabezado por los tractores, que aumentaron 7,5% hasta las 1.022 unidades, y por las cosechadoras, con una suba del 19%, mientras marzo cerró con un incremento interanual del 24% favorecido por Expoagro y la reaparición de líneas de crédito para el sector.
En Misiones el escenario es otro. Fernando Storz, representante de Nordemaq, sostiene que la demanda prácticamente desapareció a medida que cayó la rentabilidad del productor yerbatero. «La mayoría de los productores de Misiones son productores de yerba mate y están con un precio muy bajo. No están pudiendo adquirir su maquinaria«, explicó durante la Fericoop realizada en Leandro N. Alem. Para la empresa, la consecuencia fue inmediata: «Antes vendíamos alrededor de cinco máquinas por mes; hoy está saliendo una cada dos meses».
El mercado de maquinaria funciona como un termómetro de la actividad agropecuaria. Cuando el productor invierte, las ventas crecen; cuando los márgenes se deterioran, la renovación tecnológica queda relegada. «Hace más de dos años que el precio de la yerba está bajo y el productor no tiene cómo afrontar ese gasto«, resumió Storz.
Una recuperación que todavía no alcanza a las economías regionales
Los propios indicadores nacionales muestran que la mejora aún es frágil. Durante 2025 se comercializaron 17.049 máquinas agrícolas en Argentina, con una facturación cercana a los 2,9 billones de pesos. Aunque las ventas crecieron 5,9% respecto de 2024, el volumen todavía se ubicó 11,5% por debajo del promedio de los últimos cinco años. Los tractores concentraron el 39% del mercado y los implementos agrícolas otro 45%, confirmando que la inversión continúa muy ligada a las expectativas de rentabilidad de cada campaña.
En las provincias agrícolas de la región pampeana la recuperación estuvo sostenida por mejores resultados en soja, maíz y trigo, además de un mayor acceso al financiamiento. Misiones depende de otra lógica. Con su limitada extensión territorial y una de sus principales economías regionales desecha la demanda de maquinaria proveniente de productores es casi inexistente.
La caída obligó a las empresas proveedoras a modificar su estrategia comercial. Nordemaq, que opera en distintas provincias del NEA y el NOA, comenzó a sostener parte de su actividad mediante la venta de motoniveladoras, cargadoras frontales y retroexcavadoras destinadas al movimiento de suelo y obras de infraestructura. «Si no está saliendo maquinaria agro, nos estamos cubriendo con maquinaria vial», explicó Storz. Esa diversificación, asegura, permitió amortiguar un mercado agrícola que continúa prácticamente inmóvil.
Cuando el crédito desaparece, la hoja verde vuelve a funcionar como moneda
La falta de liquidez también comenzó a modificar la forma de financiar las inversiones. Según Storz, algunas de las pocas operaciones concretadas durante los últimos meses no se realizaron mediante créditos bancarios, sino a través de cooperativas que financiaron directamente la compra de equipos utilizando la producción de hoja verde como respaldo de pago.
«Un par de cooperativas nos compraron maquinaria y después financiaron al productor directamente con yerba mate. Fue prácticamente un trueque», relató. Las operaciones fueron impulsadas por cooperativas como la marca Playadito.
Más que una modalidad comercial nueva, el mecanismo refleja las dificultades que atraviesa el mercado. Cuando desaparece el crédito tradicional y el productor pierde capacidad de inversión, las propias cadenas productivas comienzan a generar herramientas para sostener la incorporación de tecnología. En este caso, la hoja verde terminó reemplazando al financiamiento financiero.
La evolución del mercado de maquinaria suele anticipar el estado de la inversión agropecuaria. En el resto del país comenzaron a aparecer señales de recuperación, pero en Misiones la situación sigue condicionada por la rentabilidad del principal cultivo provincial. Mientras el productor no recupere capacidad para invertir, las ventas difícilmente acompañarán la tendencia nacional y la modernización tecnológica continuará avanzando a un ritmo mucho más lento que en otras regiones del país.
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