Resumen: El “Mal de la Tela” es una enfermedad causada por un hongo que afecta a las plantas de yerba mate. Provoca que las hojas se sequen y queden colgando de las ramas por filamentos del hongo, un síntoma muy característico que permite identificar el problema en los yerbales.

La enfermedad aparece con mayor fuerza cuando hay mucha humedad y temperaturas cercanas a los 25 grados, condiciones frecuentes en Misiones. También puede mantenerse en árboles y plantas cercanas a los yerbales, lo que facilita su propagación.

Los primeros ataques suelen verse en los brotes jóvenes de primavera y pueden avanzar rápidamente si el ambiente es favorable. En plantaciones densas o con poca ventilación el riesgo aumenta.

Los especialistas del INTA advierten que todavía hay poca información sobre cómo manejar esta enfermedad, por lo que se necesitan más investigaciones para desarrollar estrategias que permitan reducir su impacto en la producción de yerba mate.


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La yerba mate es uno de los cultivos más importantes del noreste argentino y particularmente de Misiones, donde se concentra la mayor parte de la superficie plantada del país. En los últimos años, sin embargo, productores y técnicos del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) comenzaron a advertir con mayor frecuencia la presencia de una enfermedad conocida como “Mal de la Tela”, que puede provocar daños significativos en las plantaciones cuando las condiciones ambientales favorecen su desarrollo.

El problema es causado por un hongo identificado como Ceratobasidium niltonsouzanum, asociado al grupo de hongos del género Rhizoctonia. Este patógeno ataca principalmente hojas y ramas de la planta de yerba mate, generando necrosis y secado del follaje. Uno de los síntomas más característicos es que las hojas afectadas se secan pero permanecen colgando de la planta sostenidas por filamentos del hongo, lo que da origen al nombre popular de la enfermedad.

Los primeros síntomas suelen observarse en brotes jóvenes durante la brotación de primavera. Las hojas infectadas pierden su brillo natural, presentan manchas necróticas y con el avance de la enfermedad se tornan marrones o negras. El hongo forma cordones de micelio visibles sobre hojas y ramas, desde donde continúa propagándose hacia otras partes de la planta.

Las condiciones ambientales juegan un papel clave en su desarrollo. La enfermedad se vuelve más agresiva cuando se registran niveles elevados de humedad —superiores al 85%— y temperaturas cercanas a los 25 °C, especialmente cuando el follaje permanece mojado durante períodos prolongados. En plantaciones densas o con poca circulación de aire el patógeno encuentra un ambiente ideal para expandirse.

El “Mal de la Tela” ya fue detectado en distintos departamentos de Misiones, entre ellos Montecarlo, Eldorado, San Vicente, Puerto Rico, Jardín América y Oberá, aunque su incidencia suele ser mayor en el norte de la provincia. Los especialistas advierten que todavía existe poca información sobre su manejo sanitario, lo que dificulta el control en las plantaciones y obliga a profundizar los estudios para comprender mejor su comportamiento y desarrollar estrategias de manejo que permitan reducir su impacto en la producción.

Una de las características que preocupa a los investigadores es que el hongo puede sobrevivir en diferentes especies vegetales presentes en el entorno de los yerbales. Estudios de campo detectaron síntomas similares en árboles nativos y frutales cercanos, lo que sugiere que el patógeno puede mantenerse en la vegetación circundante y luego avanzar hacia los cultivos de yerba mate.

Las primeras plantas afectadas suelen aparecer en los bordes de los lotes, especialmente en sectores cercanos a montes nativos o plantaciones forestales donde la humedad y la sombra se mantienen durante más tiempo. Estas condiciones favorecen el desarrollo del hongo y facilitan su propagación hacia el interior del yerbal.

Otro factor que favorece la infección es el patrón de crecimiento de la yerba mate. La planta presenta tres picos de brotación a lo largo del año —primavera, verano y otoño— que generan tejidos jóvenes y más susceptibles al ataque del patógeno cuando el clima es favorable.

Cuando las condiciones ambientales no favorecen su desarrollo, el hongo puede formar estructuras de resistencia llamadas esclerocios, que le permiten sobrevivir en la planta o en el ambiente hasta que vuelvan las condiciones de humedad necesarias para reiniciar el ciclo de la enfermedad.

Aunque la enfermedad se conoce desde hace décadas en la región, recién en los últimos años se avanzó en la identificación precisa del agente causal mediante estudios morfológicos y moleculares. Estos trabajos permitieron confirmar el papel del hongo Ceratobasidium niltonsouzanum como responsable del problema sanitario observado en los yerbales.

El desafío para los productores es que el manejo del “Mal de la Tela” todavía presenta limitaciones debido a la escasa información disponible y a la diversidad de hospederos que puede tener el patógeno en los ecosistemas de la región. Esto favorece su persistencia y facilita su dispersión hacia nuevas áreas productivas.

Para Misiones, donde se concentra la mayor parte de la producción nacional de yerba mate, el control de enfermedades como esta resulta clave para sostener la productividad de los yerbales y proteger una actividad que tiene un peso central en la economía regional.

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Dummel, D. M.; Badaracco, A.; Kramer, R.; Rohatsch, P.; Agostini, J. P.
“Avances sobre la caracterización del ‘mal de la tela’ en plantas de yerba mate (Ilex paraguariensis)”.
Revista de Investigaciones Agropecuarias (RIA), INTA, Argentina.

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