Resumen: La guerra en Medio Oriente está provocando una fuerte suba en el precio de los fertilizantes, un insumo fundamental para la agricultura. Argentina depende mucho de las importaciones, ya que cerca del 50% de los fertilizantes que utiliza el país provienen del exterior.

En los últimos días el precio de la urea subió hasta 80 dólares por tonelada en algunos mercados, mientras que otros fertilizantes también registraron aumentos importantes. El problema se agrava porque el gas natural, clave para producir fertilizantes, también aumentó por el conflicto.

La tensión afecta especialmente al estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, lo que genera problemas logísticos y volatilidad en los precios.

Aunque el impacto inmediato en la producción argentina es limitado, la situación preocupa al sector porque puede encarecer los costos de la próxima campaña agrícola.


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La escalada del conflicto en Medio Oriente ya comenzó a impactar en los mercados agrícolas internacionales y uno de los efectos más inmediatos se refleja en el aumento del precio de los fertilizantes, un insumo clave para la producción agrícola. La situación genera preocupación en el campo argentino, que depende en gran medida de las importaciones para abastecer su demanda.

Según especialistas del sector, cerca del 50% del consumo de fertilizantes en Argentina proviene del exterior. En 2025 el país importó más de 2.000 millones de dólares en fertilizantes, lo que representó un aumento del 38% respecto del año anterior. Este nivel de dependencia hace que cualquier alteración en el mercado internacional tenga impacto directo en los costos de producción local.

El aumento de precios está estrechamente ligado al encarecimiento del gas natural, principal insumo para fabricar fertilizantes nitrogenados. En el caso de la urea —fundamental para cultivos como trigo y maíz— el gas explica cerca del 80% del costo de producción, lo que vuelve a este fertilizante especialmente sensible a las tensiones energéticas globales.

Un informe de la consultora Ingeniería en Fertilizantes (IEF) indicó que entre el 26 de febrero y el 5 de marzo el precio internacional de la urea subió entre 23 y 80 dólares por tonelada, dependiendo del mercado. En algunos casos, las subas llegaron al 40% en pocos días, acercándose a los niveles registrados durante la crisis energética mundial de 2022.

El conflicto también impactó en el estrecho de Ormuz, un corredor estratégico por donde circula cerca de un tercio del comercio mundial de fertilizantes, incluidos productos como urea, amoníaco y materias primas fosfatadas. Las tensiones en la zona provocaron suspensión de operaciones marítimas, retiro de ofertas de productores y problemas logísticos.

La reacción del mercado fue inmediata. Buques detenidos, navieras que cancelaron rutas y aseguradoras que retiraron cobertura generaron una fuerte volatilidad en los precios. Incluso se reportaron casos de fuerza mayor en cargamentos destinados a India, uno de los mayores compradores de fertilizantes del mundo.

El impacto también comenzó a sentirse en Sudamérica. En apenas una semana, los precios de la urea con costo y flete incluidos aumentaron alrededor de 160 dólares por tonelada, mientras que los fertilizantes fosfatados como el MAP registraron subas cercanas a los 50 dólares por tonelada.

Ante este escenario, importadores y distribuidores en Argentina optaron por retirarse momentáneamente del mercado, debido a la dificultad para estimar los costos de reposición en un contexto de fuerte volatilidad internacional.

Los fertilizantes son fundamentales para el sistema agrícola argentino. El maíz y el trigo concentran cerca del 70% del consumo total de fertilizantes, mientras que la soja representa alrededor del 8%, principalmente mediante el uso de fertilizantes fosfatados como el MAP.

Por ahora, el impacto directo sobre la producción es limitado, ya que el país se encuentra más cerca del período de cosecha que de siembra. Sin embargo, la suba llega en un momento clave para la planificación de la próxima campaña agrícola, cuando los productores comienzan a definir estrategias de fertilización y compras de insumos.

Las decisiones de importación suelen comenzar hacia el mes de mayo, aunque el mayor volumen de compras se concreta durante la segunda mitad del año. Por eso, la evolución del conflicto en Medio Oriente será determinante para definir los costos de la próxima campaña agrícola.

La tensión también coincide con la siembra de primavera en el hemisferio norte, especialmente en Estados Unidos, lo que incrementa la demanda global de fertilizantes y presiona aún más los precios.

Al mismo tiempo, la oferta internacional enfrenta problemas adicionales. La producción en Qatar se vio afectada por ataques a infraestructura energética, mientras que en Irán se registraron interrupciones en la actividad industrial. Algunos embarques comenzaron a salir desde puertos de Omán, aunque con limitaciones logísticas.

Además, la suspensión de exportaciones de gas natural licuado desde Qatar amenaza con reducir la producción de urea en distintos países, ya que el gas es el principal insumo utilizado en su fabricación.

En este contexto de incertidumbre, los mercados agrícolas siguen de cerca la evolución del conflicto en Medio Oriente y el funcionamiento del estrecho de Ormuz, factores que serán claves para determinar el impacto final sobre los costos de producción agrícola en Argentina y el resto del mundo.

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