Resumen: La iniciativa Ganadería ConCiencia del INTA busca mejorar la producción ganadera utilizando datos, investigación científica y nuevas tecnologías.
Los estudios muestran que factores como el manejo de pastizales, la genética del rodeo, la alimentación y el manejo reproductivo pueden generar grandes diferencias en los resultados productivos.
Además, los pastizales bien manejados pueden capturar carbono, mejorar el suelo y aportar beneficios ambientales. La incorporación de tecnología y conocimiento científico permite producir más carne con mayor eficiencia y mejores resultados ambientales.
Nota Completa
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En la ganadería, dos campos con la misma cantidad de animales pueden obtener resultados productivos muy distintos. Esa diferencia muchas veces se explica por variables que no siempre son visibles a simple vista, como el porcentaje de destete, la calidad del forraje, el manejo reproductivo, la genética utilizada o el nivel de adopción de tecnologías. En ese contexto, el conocimiento generado por la investigación científica se convierte en una herramienta clave para mejorar la eficiencia de los sistemas productivos.
Con ese objetivo, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) impulsa la iniciativa Ganadería ConCiencia, un espacio que reúne investigaciones y experiencias de campo orientadas a mejorar la productividad ganadera a partir del uso de datos, manejo y tecnología. Los trabajos desarrollados dentro de este programa incluyen estudios sobre sistemas pastoriles, mediciones de carbono en los suelos y evaluación de tecnologías aplicadas a la producción ganadera, que ya muestran resultados en establecimientos productivos.
El propósito de estas investigaciones es aportar información que permita fortalecer una ganadería capaz de producir alimentos saludables y trazables, con mejores indicadores productivos y ambientales. En ese sentido, los estudios apuntan a comprender cómo funcionan los sistemas ganaderos en su conjunto y qué herramientas permiten mejorar su desempeño.
La importancia de analizar el sistema productivo completo
Para Mauricio Álvarez, coordinador del Programa Nacional de Carnes y Fibras Animales del INTA e integrante de la iniciativa, la eficiencia productiva se construye a partir de la incorporación de información y conocimientos provenientes de la investigación científica.
Desde esa perspectiva, la ganadería debe entenderse como un sistema pastoril complejo, donde interactúan múltiples factores productivos y ambientales. Estos sistemas funcionan como ecosistemas multifuncionales que regulan procesos ecológicos y generan servicios ambientales importantes para el territorio y las comunidades rurales.
Por eso, al evaluar el impacto de la actividad ganadera no solo se analiza cuánto emite un animal, sino también cuánta carne o leche produce durante su vida útil y cuánta superficie se requiere para lograr esa producción. Analizar esa relación permite tener una visión más completa y equilibrada del desempeño de los sistemas productivos.
El rol de los pastizales en la producción ganadera
Las investigaciones impulsadas por el INTA junto con organismos internacionales también destacan el papel estratégico de los pastizales en los sistemas ganaderos argentinos. Diversos estudios muestran mejoras en la productividad por cabeza y por hectárea cuando los sistemas pastoriles se manejan de forma adecuada.
Gran parte de los pastizales templados, subtropicales y patagónicos de la Argentina pueden actuar como sumideros de carbono cuando se manejan correctamente, lo que contribuye a capturar carbono en los suelos y mejorar el balance ambiental de la actividad ganadera. Estudios de largo plazo han registrado capturas significativas de carbono asociadas a buenas prácticas de manejo de pasturas.
Además de aportar forraje para la ganadería extensiva, estos ecosistemas cumplen funciones ecológicas clave. Entre ellas se encuentran el ciclado de nutrientes, el control de la erosión del suelo, la infiltración y almacenamiento de agua y la generación de microclimas que reducen el estrés térmico del ganado.
Tecnologías y prácticas que ya muestran resultados
La evidencia científica y la experiencia de campo coinciden en que existen tecnologías y prácticas que permiten mejorar simultáneamente la producción ganadera y su desempeño ambiental.
Entre las principales herramientas utilizadas se destacan el manejo rotativo de pastizales, que permite aprovechar mejor el recurso forrajero, y la suplementación estratégica orientada a objetivos productivos específicos.
También resulta clave el manejo reproductivo eficiente, mediante herramientas como el entore temprano o la inseminación artificial a tiempo fijo, que permiten mejorar los índices reproductivos del rodeo.
A estas prácticas se suman los sistemas silvopastoriles, que combinan árboles y pasturas dentro de los sistemas ganaderos. Estos sistemas aportan sombra, confort animal y mejoras en el ambiente productivo, al mismo tiempo que diversifican la producción.
Por otro lado, el mejoramiento genético orientado a la eficiencia alimentaria permite obtener animales que transforman mejor el alimento en carne o leche, aumentando la productividad del sistema.
Finalmente, la incorporación de herramientas de ganadería de precisión abre nuevas posibilidades para la toma de decisiones. Sensores capaces de monitorear condiciones climáticas, disponibilidad de agua de bebida, estado del pasto o comportamiento del rodeo permiten gestionar los sistemas productivos con mayor información.
Una oportunidad para diferenciar la producción argentina
En un contexto internacional donde los mercados demandan cada vez más información sobre la trazabilidad y el impacto ambiental de los alimentos, la ganadería argentina enfrenta un escenario que presenta desafíos, pero también oportunidades.
La combinación de sistemas pastoriles, conocimiento técnico acumulado y herramientas que permiten medir servicios ecosistémicos abre la posibilidad de ofrecer carne diferenciada en los mercados internacionales, con mayor valor agregado y mejores estándares de producción.
En ese camino, el uso de información científica y tecnologías aplicadas al manejo productivo aparece como un factor central para mejorar la eficiencia, fortalecer la sostenibilidad de los sistemas ganaderos y posicionar a la producción argentina en un mercado cada vez más exigente.
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