“Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.

George Santayana

Una frase que siempre la aboque a los vetustos canosos que miran con desdén a las nuevas generaciones, por no pensar como ellos o no seguir sus esquemas. ¿Y cómo guiarnos con esa brújula, la cual señala el norte de un mundo que nunca conocimos? El tiempo cambia, las formas evolucionan, el mundo se expande, pero por alguna razón esa maldita brújula siempre tiene la razón. 

La enseñanza de Santayana tiene ejemplos claros, desde los franceses que observaban de reojo a los estadounidenses que se adentraban en las frondosas selvas de Vietnam, hasta los rusos que avistaban desde sus heladas posiciones como otro ejército extranjero caía ante su invierno. Pero en este caso no hablamos de guerras, sino de yerba mate -aunque el campo económico y militar está compuesto de lo mismo: decisiones y números-.

Si aplicamos la filosofía del mal llamado gallego en la yerba mate, el punto histórico a entender nos sitúa en la década de los noventa, cuando durante el gobierno de Carlos Menem se eliminó la Comisión Reguladora de la Yerba Mate (CRYM), organismo que desde la década de 1930 intervenía en la actividad al fijar cupos de producción y al regular el mercado. Este golpe de liberalismo fue precedido por un gran aumento en la plantación dado a que el precio de la hoja verde era de 0,19 USD/kg.

El pensamiento fue simple: “Más plantación igual a más ganancias”, y sin un ente regulador está falta de razonamiento lógico llevó a que el mercado se saturara por la oferta. Conclusión, para el año 2002 el precio descendió un 60%, lo que dejó a la hoja verde con un valor de 0,07 USD/kg. Lo siguiente fue una previsible crisis, paro de 50 días y una marcha de viejos fierros a la capital provincial. ¿Y la cura? crear el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM).

En este punto de la historia podríamos citar otra famosa frase: “Si algo funciona, no lo toques”. Esta ley, que mantiene al lápiz tan funcional como hace un siglo, no fue tomada  en cuenta en 2023 por nuestro segundo actor, el actual presidente Javier Milei. No pretendo decir que ambos patilludos se parezcan, pero el movimiento fue el mismo: desregulación.

Con la emisión del Decreto de Necesidad y Urgencia N° 70/23, el ente regulador que durante más de dos décadas se encargó de mantener a raya los precios fue reducido a tan solo un nombre bonito. De la noche a la mañana ya no tenían poder de negociación, en ese entonces el mercado mantuvo los precios del INYM y lo único que se escuchó hasta marzo de 2024 fue interferencia, como si alguien cambiara la estación de una radio, y entre medio de esa interrupción las voces los reclamos de los representantes del INYM rompían tenuemente el silencio. 

No tardó mucho para que la estación encontrara la música, y el hit que se escuchó durante esa primavera de abril del 2024, para los yerbateros, fue la misma que en la década de 1990: crisis. Entre la nueva presión por la sobreoferta, la volatilidad del mercado y los grandes secaderos aumentando la exportación debido a la baja del poder adquisitivo del mercado local, el yerbatero se quedó tarareando por $180/kg la hoja verde. 

Según el ciclo de Santayana nos esperan años hasta que la crisis pueda ser resuelta. Recordemos que el primer patilludo mantuvo su corona por un largo tiempo, y todo indica que ese podría ser el resultado de su predecesor, eso sí la oposición sigue igual de dividida para los próximos comicios. En el plano local, el Gobierno provincial busca resolver con toda su capacidad y conocimiento en este mercado la crisis yerbatera, con lo que se la famosa “eterna mesa”. 

Esta mesa de diálogo multisectorial siempre es “fructífera” según las fuentes del gobierno y los yerbateros que se levantaban de sus sillas. Aunque en el campo, todos siguen esperando esos frutos, en especial los de la última mesa del entonces recién nombrado presidente de la Cámara de Representantes -y ex ministro de vialidad- Sebastian Macias.  

Sin frutos visibles por los yerbateros, y con las antorchas encendidas y los trinches cada vez más afilados, la batuta fue pasada al Ministerio de Agro y Producción -como se debió hacer en un principio- quienes a través de una nueva mesa lograron juntar al 80% de la cadena productiva de la yerba mate. El comunicado fue simple: “En el encuentro se analizaron herramientas y posibles acuerdos que permitan ordenar el mercado y generar condiciones más previsibles para la próxima zafra”.

¿Solución?, todavía seguimos en espera… capaz de otra mesa. Igualmente, no es una tarea fácil reunir a tantos actores, y ni imaginar lograr que lleguen a un acuerdo. Entre precios de la materia prima bajos y exportaciones por las nubes, las mayores marcas reman con marea a favor mientras  que a los productores les toca el dulce de leche. La única respuesta clara hasta ahora fue la creación del Centro de Transacción de la Yerba Mate, una herramienta que plantea un seguimiento completo de la cadena, lo que podría ayudar a ver costos de producción de una forma más clara  y llegar a un precio igualitario que nada asegura que será alto o bajo. 

Por ahora, es la mejor respuesta. 

En la provincia ese es el panorama, pero qué pasa con nuestros enviados a Nación. Si recordamos, contamos con siete en Diputados, descontando a los tres -dos de la Libertad Avanza y uno del Pro- que nos dijeron a la cara que no buscaban un arreglo sino el libre mercado, nos quedarían cuatro. No se vio mucho movimiento de su parte, más allá de votar a favor del oficialismo en la baja de imputabilidad y en otras cuestiones. El mismo escenario se maneja en el Senado, lo que no deja mucho que esperar desde nuestras trincheras en nación. Por ahora seguir soñando con que toquen el silbato y carguen con una estratagema política que haga valer sus bancan en el tire y afloje con el oficialismo.

Todo lo planteado deja una sensación amarga. El mercado es internacional, el único que se mantiene atrapado en este ciclo de crisis es el pequeño y mediano productor, que tienen que vender años de trabajo por lo que dicte el mercado. Mientras, en Nación nuestros legisladores misioneritas debaten si aceptar el nuevo aumento del salario del 12%, o seguir cobrando su pobre sueldo de más de $9.000.000 de pesos. 

Foto portada: Andresito, April 19, 2024. (AP Photo/Rodrigo Abd)

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