Resumen: Las parasitosis siguen siendo un problema en la ganadería, y los antiparasitarios pierden eficacia por la resistencia. Investigaciones del INTA muestran que los taninos presentes en plantas y granos pueden ayudar a controlar parásitos y mejorar el peso de los animales.
Algunas plantas como sainfoin y lotus tienen este efecto natural, aunque los resultados dependen del manejo y la calidad del alimento. La mejor estrategia es combinar distintas herramientas: alimentación, control sanitario y manejo, para lograr una ganadería más eficiente.
Nota Completa
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Las parasitosis causadas por nematodos gastrointestinales siguen siendo uno de los principales problemas en la ganadería a pasto, especialmente en un contexto donde crece la resistencia a los antiparasitarios químicos. Frente a este escenario, investigaciones del INTA avanzan en el uso de taninos presentes en plantas y granos como complemento en el control sanitario del rodeo.
En el INTA General Villegas, un equipo evaluó un extracto vegetal obtenido de heno y granos de sorgo ricos en taninos, con resultados alentadores. Se registró una reducción significativa en la eliminación de huevos de nematodos y una mejora en la ganancia de peso, en comparación con animales sin tratamiento.
Además, al combinarse con antiparasitarios tradicionales, la eficacia fue mayor y sin efectos adversos, lo que refuerza su potencial como herramienta complementaria.
Miguel Buffarini, referente del estudio, destacó que las parasitosis continúan siendo una amenaza clave en sistemas pastoriles, y subrayó la importancia de avanzar hacia estrategias de manejo integradas que permitan sostener la eficacia de los tratamientos químicos.
Forrajes con efecto antiparasitario
Entre las alternativas evaluadas, se destacan leguminosas con alto contenido de taninos condensados, como el sainfoin (Onobrychis viciifolia) y el lotus (Lotus corniculatus). Según explicó la investigadora Cecilia Sardiña, estas especies no generan empaste y aportan compuestos con efecto antihelmíntico.
Un ensayo comparativo mostró que el sainfoin tuvo mejor desempeño en primavera, mientras que la alfalfa predominó en verano. En otoño, no se registraron diferencias entre alfalfa y lotus, aunque el sainfoin mostró menor producción. A nivel general, la alfalfa acumuló mayor volumen total de forraje, aunque sin diferencias significativas frente a las leguminosas tánicas en algunos períodos.
Los estudios continuarán durante varios ciclos productivos para evaluar el contenido de taninos y su impacto en el valor nutritivo, con el objetivo de generar recomendaciones adaptadas a cada región.
Resultados variables según el manejo
Otras experiencias del INTA muestran que los resultados pueden variar según la fuente y las condiciones de uso. En la EEA Bordenave, por ejemplo, no se detectaron diferencias entre heno de sainfoin y alfalfa en terneros, lo que se atribuyó a baja concentración de taninos y calidad del forraje.
Sin embargo, en dietas con 20% de grano de sorgo alto en taninos se observó una reducción del 37,7% en la eliminación de huevos, un resultado comparable con experiencias en ovinos. En cambio, cuando la inclusión de sorgo llegó al 40%, no hubo diferencias, lo que confirma la necesidad de ajustar cada estrategia.
Los especialistas coinciden en que no existe una única solución, sino que el enfoque más efectivo es integrar distintas herramientas. Esto incluye diagnóstico frecuente, uso responsable de antiparasitarios y la incorporación progresiva de alimentos con taninos.
El objetivo es claro: reducir la presión parasitaria, mejorar la respuesta productiva y prolongar la vida útil de los medicamentos, avanzando hacia sistemas ganaderos más eficientes y sustentables.
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